

A todo el mundo le agrada sentir que está bajo la protección de alguien, y esa sensación es imprescindible (e irresistible) para los niños. La certeza de que papá aleja de ellos cualquier peligro les da seguridad y les ayuda a emprender nuevos retos.
o importa si en realidad a papá le aterra el perro del vecino o el parking oscuro. Da la impresión de que los hombres no sienten miedo porque evitan mostrarlo. Por eso parecen más relajados.
Puede que los hombres no estén muy capacitados para hacer varias cosas a la vez, pero si se trata de centrarse en una sola tarea, no hay quien les gane. A la hora de jugar son creativos y originales, su entusiasmo por la actividad es mayor que el de las mujeres y aprovechan el rato de juegos para desconectar.
Los hombres confían en su fuerzas y les encanta probar sus límites. Además, transmiten a sus hijos su deseo de experimentar. Los padres disfrutan en las competiciones con el niño, incluso cuando su pequeño rival no represente realmente un desafío. Si juegan con su hijo al fútbol pueden meter un gol detrás de otro sin mayores consideraciones, pasando por alto la desigual relación de fuerzas.
Esto infunde seguridad a los niños, aunque no siempre estén de acuerdo y se rebelen. Los padres que ponen límites claros inspiran fiabilidad. El niño aprende cuál es su sitio.
Sabe saltarse las reglas
Aunque los padres a veces se muestran poco abiertos a negociaciones, también pueden ser muy flexibles. Cuando están en pleno juego, por ejemplo, pueden llegar a olvidar que se está enfriando la comida en la mesa o que la princesita secuestrada debería estar en la cama. Saltarse de vez en cuando los mandamientos de la lógica favorece la autoestima y fomenta la seguridad en uno mismo.
fuente: http://www.serpadres.es/familia/tiempo-libre/articulo/papa-idolo-ninos