

El ácido fólico ayuda a prevenir los defectos de nacimiento del tubo neural, que son defectos de nacimiento serios de la médula espinal (como espina bífida) y del cerebro (anencefalia). Los defectos del tubo neural ocurren durante una etapa muy temprana del desarrollo, antes de que muchas mujeres sepan siquiera que están embarazadas y afectan a unos 3,000 embarazos al año en los Estados Unidos.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés), las mujeres que toman la dosis diaria recomendada de ácido fólico, empezando al menos un mes antes de concebir y durante el primer trimestre del embarazo, reducen el riesgo de que su bebé tenga defectos del tubo neural de un 50 a un 70 por ciento.
Algunos estudios sugieren que el ácido fólico también podría ayudar a reducir el riesgo de que el bebé tenga otros defectos, tales como labio leporino, fisura palatina y ciertos tipos de defectos del corazón.
Tu cuerpo necesita folato para crear glóbulos rojos normales y prevenir la anemia.
El folato es esencial para la producción, reparación y funcionamiento del ADN, nuestro mapa genético y la base de las células. Así que tomar suficiente ácido fólico es especialmente importante para el rápido crecimiento celular de la placenta y de tu bebé en desarrollo.
Varias investigaciones indican que tomar multivitaminas con ácido fólico puede reducir tu riesgo de preeclampsia, una complicación del embarazo que podría afectar tu salud y la de tu bebé.
De hecho, debido a que la mitad de los embarazos en Estados Unidos no son planeados, los CDC, el Servicio de Salud Pública de EE. UU., y organizaciones como March of Dimes y el Colegio Estadounidense de Obstetricia y Ginecología (ACOG por sus siglas en inglés) así como varios expertos, recomiendan altamente que todas las mujeres que estén en edad de concebir tomen 400 mcg de ácido fólico todos los días.
Muchas vitaminas que se obtienen sin receta médica contienen 400 mcg de ácido fólico, pero no todas, así que lee cuidadosamente la etiqueta.
El tubo neural, a partir del cual se van a desarrollar la espina dorsal y el cerebro de tu bebé, empieza a formarse unas tres semanas después de la concepción, así que es indispensable consumir una dosis diaria adecuada de ácido fólico antes de la concepción y durante el primer trimestre del embarazo.
Una vez que descubras que estás embarazada, aumenta tu consumo diario de ácido fólico a un mínimo de 600 mcg. Revisa la etiqueta de tus vitaminas para asegurarte de que estás tomando lo suficiente. Si no es así, cambia de marca o toma ácido fólico por separado. (Nunca tomes una cantidad doble de tus vitaminas).
Si estás tomando vitaminas prenatales recetadas por tu médico, es probable que contengan de 800 a 1.000 mcg de ácido fólico. De nuevo, no te olvides de revisar la etiqueta.
No tomes más de 1.000 mcg diarios de ácido fólico, a menos que tu doctor te lo indique. Esto es particularmente importante si eres vegetariana. Los vegetarianos tienen un alto riesgo de tener una deficiencia de vitamina B-12, y tomar demasiado ácido fólico podría dificultar el diagnóstico de esa deficiencia.
Por otra parte, si en un embarazo anterior tu bebé tuvo un defecto del tubo neural, asegúrate de que tus doctores actuales lo sepan y haz una cita con tu ginecólogo antes de intentar quedar embarazada. Sin intervención médica, las mujeres que se encuentran en esta situación tienen una posibilidad del 2 al 5 por ciento de tener otro embarazo complicado por un defecto del tubo neural.
Afortunadamente, este riesgo puede reducirse de manera significativa tomando una dosis muy grande. Habla con tu doctor sobre cuánto ácido fólico debes tomar si estás en esta situación
Las mujeres que padecen de diabetes o que están tomando ciertas medicinas contra la epilepsia son más propensas a tener un embarazo afectado por un defecto del tubo neural. Si te encuentras en alguna de estas situaciones, asegúrate de consultar a tu médico al menos un mes antes de tratar de concebir para averiguar cuánto ácido fólico debes estar tomando y para que vigile tu
condición en general.
Entre los alimentos que son ricos en folato natural se incluyen: las lentejas, los frijoles secos, los chícharos (arvejas o guisantes) y las verduras de color verde oscuro como el brócoli, las espinacas, el col rizada, los nabos, la okra (quingombó) y los espárragos. Además de las frutas cítricas y su jugo.
Pero dichos alimentos no son un sustituto adecuado de los suplementos de ácido fólico: considéralos un complemento de tu suplemento. Aunque tu cuerpo absorbe todo el ácido fólico de un suplemento, solo absorbe parte del folato natural contenido en los alimentos que comes. Inclusive, el folato puede perderse mientras los alimentos están almacenados o ser destruido al cocinarlos.
La Agencia de Alimentos y Fármacos de los Estados Unidos exige que los fabricantes de alimentos añadan ácido fólico a los productos enriquecidos, hechos a base de granos, como cereales, pan, pasta y arroz, de manera que cada porción contenga un mínimo del 20 por ciento de las necesidades diarias recomendadas de esta vitamina. Algunos cereales para el desayuno contienen el 100 por ciento.
Así que, a menos que te comas una porción completa de algún cereal totalmente enriquecido (es decir, uno que contenga el 100 por ciento de la cantidad recomendada de ácido fólico) todos los días, probablemente no consumirás suficiente ácido fólico sintético.
Diarrea.
Pérdida de apetito y de peso.
Debilidad.
Dolor en la lengua.
Dolores de cabeza.
Palpitaciones cardiacas.
Irritabilidad.
fuente: http://espanol.babycenter.com/a7000103/%C3%A1cido-f%C3%B3lico-por-qu%C3%A9-lo-necesitas-antes-y-durante-el-embarazo