

Estas frases reflejan una realidad cotidiana que atraviesan muchas familias con bebés y niños pequeños.
La mayor preocupación ha pasado de ser la alimentación como tema central a cuestiones vinculadas al mal dormir de toda la familia por lo menos durante los primeros 2 a 3 años de vida de los hijos.
A partir de estas inquietudes surge la pregunta ¿qué significa dormir bien para un niño, y qué creemos los adultos que es lo mejor para su salud tanto física como psíquica?
Para un niño dormir bien, toda la noche, no significa dormir sin despertarse por más de 8 horas. Es poder, en caso de tener varios despertares nocturnos, conciliar el sueño por sus propios medios o con un poco de ayuda por parte de sus padres o cuidadores. Y conservar el lugar donde se durmió la primera vez. No amanecer en cualquier lado.
Es un mito pensar en que el bebé o niño ideal es aquel que no molesta o “sigue de corrido como un angelito”. Pocos lo logran tan fácilmente.
La mayoría de los niños necesitan aprender a dormirse solitos. No es algo natural y espontáneo sino que depende mucho de cómo y cuándo se los ayude a lograrlo.
Es un proceso para poder adquirir el hábito y todo hábito necesita constancia, repetición, cierto orden y organización que permita instalar conductas y rituales que ayuden y acompañen el momento de ir a la cama que no es lo mismo que conciliar el sueño.
El objetivo principal es que pueda “auto-acunarse” y encontrar recursos internos para poder generar un clima que lo calme, lo acaricie y le permita pasar de un estado de vigilia al sueño sin necesidad de un contacto corporal permanente con el cuerpo real de la mamá o el papá.
Pero para eso es necesario que previamente hayan estado muy unidos y fusionados con su mamá en un encuentro cuerpo a cuerpo, piel a piel donde de a poco el bebé pueda ir internalizándola, sintiendo que su presencia está, más allá que no esté presente delante de él, al lado de su cama o cuna, siempre.
Es imprescindible entonces, que en los primeros tiempos tengan mucho mimo, encuentro, miradas y sostén, para que luego a la hora de la despedida transitoria hasta el día siguiente, ésta sea posible sin tantas condiciones o exigencias como: “dame agua, mamadera, luz, quiero pis, llantos”, etc.
Otro punto importante es lograr que la noche no sea vivida con angustia y sentimiento de soledad, sino con la sensación de que puede solito porque “no está solo”.
La confianza en que va a poder es un ingrediente esencial a la hora de ocuparse del tema en casa.
fuente: http://www.planetamama.com.ar/nota/%C2%BFcu%C3%A1ndo-volver%C3%A9-dormir-toda-la-noche?page=0%2c1