

Durante el primer trimestre de embarazo los cambios internos son tan intensos que es normal sentirse rara aunque no haya nada que lo demuestre exteriormente. El cansancio profundo es uno de ellos, y si bien hay futuras mamás a las que este agotamiento las ayuda a conciliar rápidamente el sueño por las noches, a otras este cansancio las sorprende, pero solo durante el día.
Dar vueltas y vueltas en la cama, a pesar de haber pasado un día entero entre bostezos y más bostezos, es muy común y se debe al aumento de la progesterona, una hormona que tiene efecto tranquilizante y que a la vez puede interferir en el sueño durante las noches.
Otros de los efectos hormonales en el primer trimestre son la acidez, que también puede interferir en el sueño nocturno, y una mayor sensibilidad en los pechos que puede afectar la postura para dormir. Las mujeres que están acostumbradas a dormir boca abajo pueden encontrarse más molestas en esta etapa. Lo ideal en estos casos es tratar de empezar a acostumbrarse a dormir del lado izquierdo, que es el más recomendado por los médicos, ya que optimiza el funcionamiento de los riñones y de la circulación ayudando a eliminar residuos y fluidos y a que el bebé reciba los nutrientes necesarios.
Otra de las molestias que provoca un sueño alterado es las ganas de orinar más seguido. Como los riñones están funcionando más de lo normal para filtrar un mayor volumen de sangre (en el embarazo el volumen de sangre aumenta de un 30 a un 50%), se genera más orina y esto hace que la futura mamá necesite ir al baño más seguido.
Aunque los factores mencionados no se pueden evitar, hay maneras de mejorar el descanso, adoptando nuevos hábitos:
fuente: http://www.planetamama.com.ar/nota/el-sueno-en-el-embarazo-primer-trimestre?page=0,0